La importancia de la enseñanza de calidad para garantizar el aprendizaje de los niños es cada vez más reconocida (ver Vegas y Petrow 2008). En la Argentina, la profesión docente enfrenta varios desafíos: entre ellos, la situación salarial de los docentes, la escasa oferta de oportunidades de calidad para el perfeccionamiento docente, y la falta de consenso sobre cómo promover una enseñanza de calidad.

El salario docente en la Argentina difiere por provincia (Gráfico 8). Como indica el gráfico, en Buenos Aires, el salario se sitúa por debajo del promedio nacional. Además, ha crecido menos en Buenos Aires que en las otras provincias (CIPPEC 2006).


Fuente: Elaboración propia en base a Grupo Compromiso con el Financiamiento Educativo (2008).

Hasta hace poco, el salario docente en promedio en Argentina era muy bajo en relación al Producto Bruto Interno (PBI) per cápita. Si se comparaba a la Argentina con otros países latinoamericanos, se notaba que la situación salarial de los docentes en nuestro país se encontraba por debajo de la de estos países (Gráfico 9). Aunque recientemente los salarios mínimos han aumentado, está por verse cuánto ha mejorado Argentina en relación a otros países en este tema.


Fuente: CIPPEC (2006).

Si bien los docentes creen que su actual salario implica una desventaja para desempeñarse en su trabajo, una encuesta reciente señala que también están preocupados por otros factores (Gráfico 10). En particular, consideran que la situación socioeconómica de los alumnos, la falta de apoyo de los padres junto con la ausencia de figuras adultas para alentar el aprendizaje y la falta de un curriculum especialmente diseñado para estos alumnos son factores que tienen un efecto adverso sobre su capacidad de avanzar en el colegio.


Fuente:Elaboración propia, en base a Aguerrondo (2006).

Es importante señalar también que existe una voluntad entre los docentes de trabajar horas extra, de ser éstas remuneradas apropiadamente. En la encuesta ya mencionada, el 80% de los maestros cree que la remuneración debe reconocer también el tiempo dedicado a preparar las clases, a evaluar los trabajos, y a capacitarse.

Según la misma encuesta, el 50% de los docentes también está disconforme con la forma en la que se reconoce su desempeño; de hecho un 65,7% estaría de acuerdo con una evaluación periódica para revalidar su título (Aguerrondo 2006). De hecho, en Argentina—como en otros países de América Latina—no se utilizan medidas de desempeño docente para adjudicar ascensos (Cuadro 2).

Table 2. Criteria used to determine teacher promotions, 2005
Antigüedad Capacitación Desempeño Concursos
Argentina    
Colombia  
El Salvador *    
Honduras    
Nicaragua (**)  
Dominican Republic  
Uruguay    
Fuente: Vaillant y Rossel (2005).
Nota 1: (*) Cambian de categoría dentro de cada nivel (1 y 2) a partir de la antigüedad en servicio..
Nota 2: (**) Formalmente se establece el desempeño pesa como criterio de ascenso pero no está diseñado el mecanismo a través del cual ambos se relacionan.

Estos estudios rompen con el mito de que no es posible crear un espacio para que los docentes puedan mejorar su desempeño. Si se toma en cuenta la insatisfacción de los docentes con la forma en la que se reconoce su trabajo, y se nota también su voluntad para perfeccionarse, es posible pensar en iniciativas que les ofrezcan oportunidades de capacitación y formación de calidad, y que premien su participación en estas actividades.

Educación de la Primera Infancia.

Es sabido que la educación en la primera infancia puede hacer una gran diferencia en la vida de un niño. En Argentina, se han realizado numerosos estudios sobre este tema.

Un estudio encontró que los niños con mayor nivel de alfabetismo en el preescolar se desempeñaban mejor que sus compañeros en la primaria. Otro estudio notó que los niños argentinos que fueron a la escuela entre los tres y los cinco años sacan mejores notas que los alumnos promedio en las pruebas nacionales.

Desafortunadamente, en Argentina, los niños de familias con mayores ingresos tienen mayores posibilidades de ir al preescolar que aquellos más carenciados. De hecho, cuanto mayor es el ingreso de una familia, mayor es la probabilidad de que sus niños vayan a la escuela a los tres, cuatro, y cinco años (Gráfico 11).


Fuente: Sitio web de INDEC: http://www.indec.mecon.ar (Accedido: March 2008).

En la Provincia de Buenos Aires son muchos los niños de tres, cuatro y cinco años que van a la escuela. De hecho, el promedio de asistencia a la escuela para esos tres grupos de edad supera por mucho al promedio del país. Sin embargo, la situación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es mucho más favorable que en la Provincia de Buenos Aires. Los niños de la Provincia de Buenos Aires están bajo una importante desventaja frente a sus pares de la ciudad (Gráfico 12).


Source: Sitio web de INDEC: http://www.indec.mecon.ar (Accedido: March 2008).

Dadas estas inequidades, es imperativo que la Provincia de Buenos Aires invierta más y mejor en educar a los más jóvenes, y que aquellas organizaciones del tercer sector que puedan reforzar el aprendizaje de los niños más carenciados se comprometan a hacerlo antes de que estos niños ingresen a la escuela primaria. De lo contrario, se pondrá en desventaja a una generación de niños aún antes de que entren a la escuela primaria.