El acceso a las tecnologías de información y comunicación se ha convertido en un pilar del acceso al conocimiento. En Argentina, las escuelas continúan teniendo un acceso limitado a las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs). Las TICs se concentran en las zonas más afluentes del país, y la brecha entre aquellos que pueden acceder a estas nuevas tecnologías y los que no continúa expandiéndose.


En Argentina, si bien un 81% de alumnos acude a escuelas que poseen computadoras, en promedio hay sólo una computadora cada 50 alumnos, lo que hace prácticamente imposible que un niño utilice esta herramienta para aprender nuevos conocimientos, o ejercitar nuevas estructuras y formas de pensamiento (Cuadro 1).


Cuadro 1. Establecimientos y alumnos con acceso a computadores en Argentina, 2005

Ámbito

Escuelas que tienen computadoras

Alumnos en escuelas que tienen computadoras

Promedio de alumnos por computadora

 

Numero

%

Numero

%

 

Urbano

17,265

75.7

6,853,078

81

50

Rural

5,787

40.7

500,236

54

58

Total

23,052

62.3

7,353,314

78

51


Fuente: DiNIECE (2006), Table 1, p. 6.
Nota: Los porcentajes refieren al total de establecimientos y alumnos de la educación común.


Quizá más importante aún es que en la escuela la interacción de los niños con la computadora comienza mucho más tarde en el sector estatal que en el privado. Mientras los alumnos de escuelas privadas tienen mayor probabilidad de acceder a una computadora, sin importar el nivel en el que estudien, aquellos alumnos del sector público generalmente comienzan a usar la computadora recién en la primaria, o incluso en la escuela secundaria (Gráfico 5).

 


Fuente: DiNIECE (2006), Cuadro 1, p. 6..

 

Estas inequidades en el acceso a las TICs ponen en una enorme ventaja a los alumnos del sector privado con respecto a sus pares del sector público, quienes no acceden frecuentemente a estas herramientas de información y comunicación, y por lo tanto, son menos propensos a saber utilizarlas para fines personales o laborales.

Los establecimientos estatales y privados difieren también en el uso que se le da a las computadoras. Aún en aquellos establecimientos educativos del sector estatal donde las haya, es mucho más probable que éstas sean utilizadas para fines administrativos antes que pedagógicos. En el sector privado, en cambio, el porcentaje de escuelas que usan sus computadoras para fines administrativos exclusivamente es mucho menor (Gráfico 6).

 


Fuente: DiNIECE (2006), Gráfico 8, p. 10.

 


Por último, vale la pena resaltar que dos tercios de los centros educativos en la Argentina carecen de conexión a Internet en el nivel primario. Esto hace casi imposible que los niños descubran a temprana edad un recurso que es requerido en varios trabajos, y que les permite acceder a una forma de comunicación global que los pone en contacto con sus pares alrededor del mundo, y con una manera cada vez más generalizada de acceder al conocimiento (Gráfico 7). La imperativa a corregir estas inequidades en el acceso al conocimiento es fundamental.

 


Fuente: DiNIECE (2006), Gráfico 5, p. 9.